La indignación comenzó en Madrid

Cuando se cumple un año de la aparición del movimiento de los indignados, recordamos la primera gran movilización estatal de la educación pública. Una manifestación organizada en Madrid que concluyó, inesperadamente, en la misma Puerta del Sol. Fue el 22 de octubre, a comienzos del presente curso escolar, cuando en torno a 100.000 personas procedentes de todos los rincones del país se concentraron para defender la enseñanza pública. Y un pequeño grupo de ilicitanos estuvo allí.

Durante aquella jornada, una auténtica marea verde se extendió por las calles de Madrid. La afluencia fue tal, que una gran mayoría de los asistentes optaron por desviarse del trayecto establecido. De modo que, aunque se esperaba terminar en la pequeña Plaza de Jacinto Benavente, muchos participantes emprendieron un camino distinto por Paseo del Prado hasta llegar a Sol. Entre las consigas más repetidas, se pudieron oír los gritos de “no a los recortes” y “¡Esperanza, dimisión!”. El sentido de estas protestas era claro: la oposición a las políticas de austeridad de las distintas administraciones y, en especial, el rechazo a la controvertida Presidenta de Madrid Esperanza Aguirre.

La convocatoria estuvo secundada por todos los sindicatos mayoritarios, a pesar del carácter sectorial de la protesta. Incluso se contó con la presencia de miembros de sindicatos europeos que se dejaron ver durante el acto final de lectura del manifiesto. La actriz Pastora Vega fue la encargada de clausurar, oficialmente, la jornada reivindicativa con un discurso impetuoso y contundente.

Ilicitanos como los profesores Vicente Pascual y Asunción de la Fuente o el representante del sindicato STEPV Antonio Ñacle participaron en la movilización nacional. Pascual consideró la ubicación establecida para la llegada demasiado pequeña, por lo que lamentó que se diera este error por parte de la organización. La profesora de Primaria Asunción de la Fuente constató que ella y la mayoría de sus compañeros no pudieron acceder a la plaza donde tuvo lugar el acto final. Por esta razón, acabaron en la Puerta del Sol, junto a gran parte de los asistentes, a escasos metros de la plaza en cuestión.

El sindicalista Antonio Ñacle dio buena cuenta de las razones de los centros ilicitanos para reivindicar una mayor calidad de la escuela pública. Un instituto sin construir, unas ratios muy elevadas, el retraso de las becas, un acceso restrictivo a los comedores escolares… Son algunos de los aspectos que durante el resto del año han conformado el complicado panorama educativo local. Algunas medidas políticas posteriores han tendido a empeorar la situación, como un nuevo aumento de alumnos por profesor. Otras actuaciones puntuales han servido para solventar los problemas de calefacción y comedor en los colegios de El Palmeral y Giner de los Ríos, respectivamente. Pero en Madrid se demostró muy claramente una cuestión: existe un número de personas cada vez más amplio que entiende que están en juego los servicios públicos.

 

 

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